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respirando la tierra

La gente extraña te desea como si fueses estiércol. Penetra tu piel con su lengua. Se hace raíz mientras nutre su vacío. Ves cómo se marchan cargados de hambre. Los ves con tus ojos pegados a la tierra, con tu boca entreabierta respirando la consciencia de tu cuerpo.
Tú. El hambre que se aleja. La mirada que se cierra sobre las cosas muertas.
La gente extraña dice que los hijos de los locos son insólitos, que las madres de los locos no saben distinguir la verdad.
Raramente, respirando la tierra como un trozo de carne putrefacta, sin intención de levantarte, sabes que la verdad es lo único que no daña.
lola lópez-cózar

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