por el mundo adelante

Después de la certeza ya no caben preguntas. Los lazos se construyen con intercambios de memoria, y el olvido es el resto de espacio que le sobra a un paréntesis.

Borrando lentamente las palabras, como quien se deslee por última vez, desrrecordando la voluntad de ser de profesión tangible, su forma de escribir me desVinculo para deshacer la didáctica de un beso, de derecha a izquiera, de abajo hacia arriba, del final al principio y a la ausencia: “paso cada en acompaña que palabra la es atención. Improvisación. Contacto. Avance. Giro. Cálculo. Parada. Acercamiento. Seducción. Mirada. Deseo.”

Di qué amas y se sabrá quién eres, dilo otra vez y no habrá nada más que entender, porque de un tiempo a esta parte la inmensa mayoría de las cosas parecen de mentira.
Solo busca repetir la esperanza en una piel que guarde las espinas, busca unos ojos donde ajustar escenas de una historia que ya está vivida.

Solo busca aire, una ráfaga que indique acércate a mí como si me marchara, recórreme despacio los recuerdos como si fueran tuyos, como si fueras responsable del origen de mi vida, ven a mí poco a poco, como si me asustara.

Pero el aire, la brisa que alimenta sin destrozar paisajes, no es más que esa maravillosa irrelevancia del ser, sin enfrentar palabras, esa reciprocidad que no quiere mirarse en un espejo y ver correspondencia con su connotación de pago anudada a la garganta. Esa maravillosa irrelevancia del estar que dormita impresiones y se deja soñar por el cielo, sabiendo que no hay que quedarse hasta el final.

lola lópez-cózar

pájaros heridos

Tal vez sigues recogiendo pájaros heridos y mostrando impotente la zona de despegue.

El amor te aprieta los zapatos, te rindes tierra adentro, en el umbral del llanto que escondes en el puño cerrado.

lola lópez-cózar

trenzar es el secreto

Restos de frases rotas, fosas que ponen los oídos secos. El color de los cabos poco importa. Trenzar es el secreto. Lo demás, cada cual, la soledad, cajones estanco donde cerrar los ojos y dejar que el desierto avance en estampida.

Hay un lenguaje oculto en la quietud de las manos que se atascan. Días alternos que te quieren, que esperan de una palabra sin regar, completar la historia, y la historia aparece con garantía de naufragio.

Queda sal en los labios, queda sal en los ojos cuando acercas la luz donde nadie te busca. No existe más que viento y vela en ese huir de todo aquello que deja su impronta y al tocarlo es mentira, puro pálpito y nada. Ninguna pregunta te acaricia, ninguna se da cuenta de que eres porque estás y que estar da color a los bocetos.

Mejor partir los huecos que dejan los silencios y seguir adelante afrontando ranuras de ida sin regreso.

lola lópez-cózar

dónde volver


Buscando un lugar donde volver, en esta larga noche pregunto dónde estoy, qué hago con este trozo de tu memoria, qué fragmentos de la mía reescribirás a ciegas.

Dónde volver. Vivir es un paréntesis. No importa cuánto si el cómo falla.

No mido las palabras, las corto simplemente. Sello mis labios. Cierro la puerta de los besos que podrían nacer al final de una frase. 

Tu voz es dura, más alta que tu cuerpo, sobresale, y acaba tajante en precipicio.

lola lópez-cózar

el ritmo sin sentido que te pisa

No entiendo esa fiera resistencia al desvío. No sé cuándo ni cómo quedó marcado un tema central como el único planeta habitable.

Alrededor satélites que cumplen su función con las mareas, o ese milagro de los panes y los peces, o un alegrar la vista al rabillo del ojo cuando se atreve a desplazar furtivo el vocabulario de los sueños.

Me aprietan las paredes agrupadas en cuatro y sin estrellas, la densidad del aire con su prisa, dormir contrarreloj con la mochila puesta y el café en los labios.

No voy a esperar a la cuenta atrás para meter la mano en el bolsillo y contar las monedas que me sobran, para mirar el reloj y ver el tiempo que he perdido.

Las nubes tienen precio mas no tienen atajos. Las simétricas flores que venden en porciones han perdido el aroma vital de lo imperfecto.

lola lópez-cózar

claros de luz sobre tu pelo


Te voy dejando libros por el suelo, debajo de la alfombra, en el sofá tumbados. Puertas portada que abren un paisaje cargado de oraciones. Atrévete a pasar. Ve sacando palabras a puñados, trázales un camino como el miedo que no puedes nombrar. Deslízate despacio, primero por las sílabas saliva, traga, escupe lo que falta y hojéalo de nuevo, pinta paréntesis y escala hasta el sentido. Desplázate más rápido, golpes de viento, páginas que pasan subrayadas por otra búsqueda que igual te pertenece. Detente en las láminas lágrima, allí donde la huella de tus dedos se ha teñido de tinta y empieza a dibujar. Lee en voz alta, como si fuese otro el que narrara un pedazo de ti. Coloca bien los puntos y las comas, son el principio de un alfabeto propio, la lluvia que golpea la piedra, la tristeza que te impide avanzar. Tu lápiz continuará la historia, el boceto de un río, la estela de ese avión que no te deja ver el cielo en todas partes. Mira cómo tu mano puede cambiar el rumbo, definir la silueta de todo lo que asusta, adentrarse en detalles que te hacen distinto, ordenar las palabras sacadas a puñados y concretar un fuego hasta hacerlas ceniza, hasta hacerlas carbón en tu escritura. Difumina el eterno retorno del diluvio hasta que sea una sombra, y en la sombra las sílabas saliva despejarán el cielo, inventarán claros de luz sobre tu pelo.


lola lópez-cózar