dónde volver


Buscando un lugar donde volver, en esta larga noche pregunto dónde estoy, qué hago con este trozo de tu memoria, qué fragmentos de la mía reescribirás a ciegas.

Dónde volver. Vivir es un paréntesis. No importa cuánto si el cómo falla.

No mido las palabras, las corto simplemente. Sello mis labios. Cierro la puerta de los besos que podrían nacer al final de una frase. 

Tu voz es dura, más alta que tu cuerpo, sobresale, y acaba tajante en precipicio.

lola lópez-cózar

el ritmo sin sentido que te pisa

No entiendo esa fiera resistencia al desvío. No sé cuándo ni cómo quedó marcado un tema central como el único planeta habitable.

Alrededor satélites que cumplen su función con las mareas, o ese milagro de los panes y los peces, o un alegrar la vista al rabillo del ojo cuando se atreve a desplazar furtivo el vocabulario de los sueños.

Me aprietan las paredes agrupadas en cuatro y sin estrellas, la densidad del aire con su prisa, dormir contrarreloj con la mochila puesta y el café en los labios.

No voy a esperar a la cuenta atrás para meter la mano en el bolsillo y contar las monedas que me sobran, para mirar el reloj y ver el tiempo que he perdido.

Las nubes tienen precio mas no tienen atajos. Las simétricas flores que venden en porciones han perdido el aroma vital de lo imperfecto.

lola lópez-cózar

claros de luz sobre tu pelo


Te voy dejando libros por el suelo, debajo de la alfombra, en el sofá tumbados. Puertas portada que abren un paisaje cargado de oraciones. Atrévete a pasar. Ve sacando palabras a puñados, trázales un camino como el miedo que no puedes nombrar. Deslízate despacio, primero por las sílabas saliva, traga, escupe lo que falta y hojéalo de nuevo, pinta paréntesis y escala hasta el sentido. Desplázate más rápido, golpes de viento, páginas que pasan subrayadas por otra búsqueda que igual te pertenece. Detente en las láminas lágrima, allí donde la huella de tus dedos se ha teñido de tinta y empieza a dibujar. Lee en voz alta, como si fuese otro el que narrara un pedazo de ti. Coloca bien los puntos y las comas, son el principio de un alfabeto propio, la lluvia que golpea la piedra, la tristeza que te impide avanzar. Tu lápiz continuará la historia, el boceto de un río, la estela de ese avión que no te deja ver el cielo en todas partes. Mira cómo tu mano puede cambiar el rumbo, definir la silueta de todo lo que asusta, adentrarse en detalles que te hacen distinto, ordenar las palabras sacadas a puñados y concretar un fuego hasta hacerlas ceniza, hasta hacerlas carbón en tu escritura. Difumina el eterno retorno del diluvio hasta que sea una sombra, y en la sombra las sílabas saliva despejarán el cielo, inventarán claros de luz sobre tu pelo.


lola lópez-cózar

principios

Te espera la mañana avanzando sus nubes, dejándose mecer por las hojas que te aguardan como si fueras agua.

Fundido en negro. Borrón y cuenta nueva.

Eres tú con tu música de fondo, noticia de una vida imparable, luz de cada día, luz sentido y calor, luz cercanía, luz desafío y resguardo.

Tú eres la música, el fondo y la mañana recorriendo sus bardas.

Fundido en blanco. Reglón y cuento nuevo.

Apareces llevando la ropa que permanecerá, los cuadernos, tu letra deslizada, dibujante de rumbos, de claros en el bosque y oscuros en la playa.

Apareces fabricando recuerdos en la línea que acerca lo que está con la añoranza ciega.

Fundido en lágrimas. Punto final y nada.

lola lópez-cózar

efemérides


Un día como hoy ocurrió nada y todo, como siempre sucede; quien murió no pudo mirar fechas; quien nació no supo hasta más tarde que los tiempos existen y se agotan.

Un día como hoy, simplemente imposible, recortar una cifra para darle sentido, para cerrar un círculo que avanza hacia otro lado, para cerrar un ciclo que no repite nada, y pegarlo en ahora como un punto que acaba, como un punto que empieza en el mañana de un día con mañana.

Un día como hoy nunca jamás se ha visto, y a partir de este instante solo será recuerdo que compara la luz y compara la sombra, que compara el calor y el frío transcurrido, que compara la lluvia con la sed de otras horas, buscando semejanzas donde todo es distinto.

lola lópez-cózar

espacio vital

Tanto espacio vital como un halo engrosando el cuerpo, manos extendidas sobre la obesidad del aire necesario.

Tan sencillo invadir las zonas intangibles, inmensos límites ocultos, fronteras, cerraduras, cajas blindadas, distancia protegida.

Animal salvaje marcando territorio, atrofiado en el instinto de supervivencia.

Supervivir es tensar los sensores, mantener la guardia y la guarida contra todo lo extraño y todo es tan extraño.

Manadas que confunden los códigos, manadas y patrones como flechas a seguir.

La incertidumbre no admite confianza.

Lo aleatorio es un campo de minas donde ha crecido un bosque y una casa, donde nacen las flores, donde la luna mengua, donde la tarde cae y vuelve.

Lo aleatorio es un pantano de aguas ya tranquilas bajo miradas rápidas, y un pantano no es más que litros de silencio, un bosque, una casa, un pozo y un colegio, líquido callado sobre el grito y el miedo, aleatorio así como un campo de minas estallando el recuerdo.

lola lópez-cózar