belleza de convenio

De frente a esa forma extraña de posar ante la vida, seguro de gustar-se, ciñendo las curvas que son solo vacío, belleza de convenio, postura interesante para tu cuerpo estándar.

De frente al yo quiero ser alguien, oposición a todos, marcando semejanzas en cada pretensión de diferencia, yo quiero ser la foto, la palabra inspirada, la invitada de honor y la muerta enterrada.

De frente a la abundancia que flota en sus carencias, libre de este pecado, ni siquiera te agachas por la piedra. Avalanchas vendrán sin distinguir a nadie, ciegos aludes que igualan las miserias y todo será nada como siempre, el famoso final con la extensión de un punto, el famoso final que nos nivela.


lola lópez-cózar

orígenes


Un paso acorde o no, provocando tropiezos, animal huidizo, mirada extraña, descontrol de los códigos básicos, ¿y la locura dónde, di?, y la locura cuándo, abierta y fugitiva, con la pregunta exacta arqueando las cejas. ¿De dónde vengo, di?, no olvides que mi vida no practicó deportes, que la calle era eso, los otros y el peligro, resistir en los márgenes construyendo otro mundo, perderse en los renglones, ilustrar el silencio para tapar el ruido, y esconderse en las horas donde rompe la rabia, donde las luces bajan su tono al amarillo, y los sueños esperan veredictos, sentencia imperdonable, un lugar en el tiempo que explique lo incontable. 


lola lópez-cózar

Canción para romper a llorar y sonreír más tarde

Te he dejado la vida para usarla, para decir amor y romper a llorar en los mercados, donde nadie te abraza si recuerdas las caricias gastadas de querernos.

Te he dejado los besos todos juntos en la fila de años compartidos. Te he dejado el ejemplo y la cordura de estar así a tu lado sin preguntar qué hacías.

No has dejado que el tiempo te separe, que el ritmo de tu cuerpo marche lejos y has ido despacio acompasando los pasos que me frenan por ser viejos.

Me has dejado torrentes de palabras, tormentas de energía arrancando protestas, despertando la risa.

Me has dejado la música y la tierra, las raíces que agarran lo que pisas y en tus pies ahora soy, en tus gestos me encuentro, en tus manos estoy siempre ocurriendo.

lola lópez-cózar

umbrales

Umbral del dolor, del amor, de la normalidad. Umbral de la espera y la esperanza. 

Umbral como horizonte, línea límite, capacidad de ver, de contener, de mantener. 

Umbral que suma y sigue, que resta y sigue. Umbral que multiplica resistencia, que divide el tiempo en pasos cortos. 

Umbral como una cuenta que narra sin decir el cuento de la carne que existe, la carne y el vivir sin más sentido. 

Umbral de atención, por ti, sin mí, los días como son y ser es un umbral.

Fibras, nervios, sinapsis y latidos y el horizonte allí, como un deseo, como una cuerda firme, hilo a hilo trenzada.

Umbral triple mortal, sin dios y sin destino, como una inmensidad de pequeños fragmentos. 

Umbral como otra cuerda, floja como los vientos, como una loca meciendo imprecisiones.

Umbral de fortaleza, de punto muerto y tercer día. Umbral de confianza, de bicho raro y derecho al deber de dejar hueco, un espacio sin huellas, un ya nada me importa, como una piedra que luego será arena.


lola lópez-cózar


dibujos

Saltar las deudas, no saldarlas, sentir que ya no importa cómo forjamos los errores, el metal candente que se levanta en guardia y te llena de lágrimas la voz y enmudece mis brazos sin saber envolverte.

Decir lo siento es como derrotarse, como romper un tiempo irreparable y llenar de fragmentos los bolsillos.

Mi lugar es un cero que no contempla agravios, los márgenes están fuera del juego de las líneas y las líneas son rectas casi siempre.

A qué entender los renglones torcidos si después de los límites sólo existen dibujos. Dibujos que saltan sin calcular el saldo, dibujos que improvisan y se inventan, dibujos que pierden los papeles, y caen sobre el asfalto sin cuerdas que protejan.

lola lópez-cózar