claros de luz sobre tu pelo


Te voy dejando libros por el suelo, debajo de la alfombra, en el sofá tumbados. Puertas portada que abren un paisaje cargado de oraciones. Atrévete a pasar. Ve sacando palabras a puñados, trázales un camino como el miedo que no puedes nombrar. Deslízate despacio, primero por las sílabas saliva, traga, escupe lo que falta y hojéalo de nuevo, pinta paréntesis y escala hasta el sentido. Desplázate más rápido, golpes de viento, páginas que pasan subrayadas por otra búsqueda que igual te pertenece. Detente en las láminas lágrima, allí donde la huella de tus dedos se ha teñido de tinta y empieza a dibujar. Lee en voz alta, como si fuese otro el que narrara un pedazo de ti. Coloca bien los puntos y las comas, son el principio de un alfabeto propio, la lluvia que golpea la piedra, la tristeza que te impide avanzar. Tu lápiz continuará la historia, el boceto de un río, la estela de ese avión que no te deja ver el cielo en todas partes. Mira cómo tu mano puede cambiar el rumbo, definir la silueta de todo lo que asusta, adentrarse en detalles que te hacen distinto, ordenar las palabras sacadas a puñados y concretar un fuego hasta hacerlas ceniza, hasta hacerlas carbón en tu escritura. Difumina el eterno retorno del diluvio hasta que sea una sombra, y en la sombra las sílabas saliva despejarán el cielo, inventarán claros de luz sobre tu pelo.


lola lópez-cózar

principios

Te espera la mañana avanzando sus nubes, dejándose mecer por las hojas que te aguardan como si fueras agua.

Fundido en negro. Borrón y cuenta nueva.

Eres tú con tu música de fondo, noticia de una vida imparable, luz de cada día, luz sentido y calor, luz cercanía, luz desafío y resguardo.

Tú eres la música, el fondo y la mañana recorriendo sus bardas.

Fundido en blanco. Reglón y cuento nuevo.

Apareces llevando la ropa que permanecerá, los cuadernos, tu letra deslizada, dibujante de rumbos, de claros en el bosque y oscuros en la playa.

Apareces fabricando recuerdos en la línea que acerca lo que está con la añoranza ciega.

Fundido en lágrimas. Punto final y nada.

lola lópez-cózar

efemérides


Un día como hoy ocurrió nada y todo, como siempre sucede; quien murió no pudo mirar fechas; quien nació no supo hasta más tarde que los tiempos existen y se agotan.

Un día como hoy, simplemente imposible, recortar una cifra para darle sentido, para cerrar un círculo que avanza hacia otro lado, para cerrar un ciclo que no repite nada, y pegarlo en ahora como un punto que acaba, como un punto que empieza en el mañana de un día con mañana.

Un día como hoy nunca jamás se ha visto, y a partir de este instante solo será recuerdo que compara la luz y compara la sombra, que compara el calor y el frío transcurrido, que compara la lluvia con la sed de otras horas, buscando semejanzas donde todo es distinto.

lola lópez-cózar

espacio vital

Tanto espacio vital como un halo engrosando el cuerpo, manos extendidas sobre la obesidad del aire necesario.

Tan sencillo invadir las zonas intangibles, inmensos límites ocultos, fronteras, cerraduras, cajas blindadas, distancia protegida.

Animal salvaje marcando territorio, atrofiado en el instinto de supervivencia.

Supervivir es tensar los sensores, mantener la guardia y la guarida contra todo lo extraño y todo es tan extraño.

Manadas que confunden los códigos, manadas y patrones como flechas a seguir.

La incertidumbre no admite confianza.

Lo aleatorio es un campo de minas donde ha crecido un bosque y una casa, donde nacen las flores, donde la luna mengua, donde la tarde cae y vuelve.

Lo aleatorio es un pantano de aguas ya tranquilas bajo miradas rápidas, y un pantano no es más que litros de silencio, un bosque, una casa, un pozo y un colegio, líquido callado sobre el grito y el miedo, aleatorio así como un campo de minas estallando el recuerdo.

lola lópez-cózar

tus manos en mis manos



Tu sonrisa es la paz que busca mi cansancio bajo el agua. El torrente de amor rompiendo sus compuertas. Lo elemental al fin en tu mirada. Las bromas que relajan a tanto nervio absurdo, invasor de lo simple y momentáneo.

Tu sonrisa de niño que despierta buscando una caricia a su mundo perdido, dejándose llevar por su mundo encontrado, preocupado en olvidos y memorias.

Lo demás queda fuera y nada importa. No hacen falta palabras para estar a tu lado. Una mirada apenas nos dice lo que nadie entiende en cien mil años.

Tus manos en mis manos, es lo único sólido que he encontrado.

lola lópez-cózar

radiografía del olvido

Vas dejando de ser para estar solamente. El olvido instalado en la mirada y la sorpresa en guardia.

Te vas desdibujando mientras se borran nombres y se borran rostros, mientras se borran meses y estaciones, mientras se rompen las secuencias de la vida, y el ser no es fui sino seré, una página en blanco, un centímetro de lápiz para decir todavía, un diccionario bajo la lluvia lenta que emborrona las letras hasta no poder preguntar dónde es aquí, cuándo es ahora, quién es esta mujer que me mira de frente, toca mi mano si la toco y me devuelve el frío que viene del origen del recuerdo, apenas una niña inventando el relato que le falta.

Tu ser solo está en los demás, esos desconocidos que interrumpen tu paso para hablarte, para decir ayer y preguntar por el trozo de estar que aun te queda.

Te vas haciendo chica poco a poco. Redescubres las flores cada cinco minutos, el color de las nubes y el brillo en los semáforos. Descubres, mejor dicho, el re es cosa de los otros, de los que son conscientes que petir no es un verbo correcto, que han aprendido a respirar profundo la tristeza que lanza las palabras al vacío y las vuelve a traer dibujando sonrisas en sus labios para reiterar sin cansarse, como un coro, el estribillo que da forma a tu canción.


lola lópez-cózar