mi mundo no es de este reino

Me duelen las pestañas de acariciar paisajes, de ver brotes de mar sobre arenas que tragan, que escupen los escombros de lo que fue una luz y ahora es frío, de lo que fue el amor, la confianza.

 Me duelen las pestañas de mirar y no ver que están de oferta, que se venden por tres aunque sea a la izquierda.

Voy cerrando los ojos ante tanta muñeca, cuando intuyo jugadas de las niñas objeto, las niñas, las de siempre, las de tantos colegios, las de todas las calles, las niñas disfrazadas de fina porcelana, sujetas a sus trenzas como si fueran vientos y buscaran escalas, de liana en liana siempre son las que llegan, las nuevas, las extrañas.

Voy cerrando el reflejo de todos mis caminos, mi mundo no es un reino, no hay un solo guisante debajo del colchón porque el hambre lo huele y da las gracias, nadie besa a las ranas que llenan las acequias, está bien que el aliento huela a insecto y a vida, nadie precisa séquitos que zumban mientras comen la boca y las entrañas.

Voy cerrando los ojos como si ya no viera, como si me marchara al origen del tiempo donde no había zapatos que calzar, y la sombra del árbol no tenía segundas ni refrán.

lola lópez-cózar

tanta luz


Tanta luz para decir mejor, para pensar así, así será lo que de ser se acaba, así será el sentido común, así será cada golpe de tiempo, un trueno silenciado por la luz, esa luz sorda como un grito retenido, como un puñado de arena en las encías, como un tumulto adiestrado para decir lo mismo.


lola lópez-cózar

belleza de convenio

De frente a esa forma extraña de posar ante la vida, seguro de gustar-se, ciñendo las curvas que son solo vacío, belleza de convenio, postura interesante para tu cuerpo estándar.

De frente al yo quiero ser alguien, oposición a todos, marcando semejanzas en cada pretensión de diferencia, yo quiero ser la foto, la palabra inspirada, la invitada de honor y la muerta enterrada.

De frente a la abundancia que flota en sus carencias, libre de este pecado, ni siquiera te agachas por la piedra. Avalanchas vendrán sin distinguir a nadie, ciegos aludes que igualan las miserias y todo será nada como siempre, el famoso final con la extensión de un punto, el famoso final que nos nivela.


lola lópez-cózar

orígenes


Un paso acorde o no, provocando tropiezos, animal huidizo, mirada extraña, descontrol de los códigos básicos, ¿y la locura dónde, di?, y la locura cuándo, abierta y fugitiva, con la pregunta exacta arqueando las cejas. ¿De dónde vengo, di?, no olvides que mi vida no practicó deportes, que la calle era eso, los otros y el peligro, resistir en los márgenes construyendo otro mundo, perderse en los renglones, ilustrar el silencio para tapar el ruido, y esconderse en las horas donde rompe la rabia, donde las luces bajan su tono al amarillo, y los sueños esperan veredictos, sentencia imperdonable, un lugar en el tiempo que explique lo incontable. 


lola lópez-cózar

Canción para romper a llorar y sonreír más tarde

Te he dejado la vida para usarla, para decir amor y romper a llorar en los mercados, donde nadie te abraza si recuerdas las caricias gastadas de querernos.

Te he dejado los besos todos juntos en la fila de años compartidos. Te he dejado el ejemplo y la cordura de estar así a tu lado sin preguntar qué hacías.

No has dejado que el tiempo te separe, que el ritmo de tu cuerpo marche lejos y has ido despacio acompasando los pasos que me frenan por ser viejos.

Me has dejado torrentes de palabras, tormentas de energía arrancando protestas, despertando la risa.

Me has dejado la música y la tierra, las raíces que agarran lo que pisas y en tus pies ahora soy, en tus gestos me encuentro, en tus manos estoy siempre ocurriendo.

lola lópez-cózar

umbrales

Umbral del dolor, del amor, de la normalidad. Umbral de la espera y la esperanza. 

Umbral como horizonte, línea límite, capacidad de ver, de contener, de mantener. 

Umbral que suma y sigue, que resta y sigue. Umbral que multiplica resistencia, que divide el tiempo en pasos cortos. 

Umbral como una cuenta que narra sin decir el cuento de la carne que existe, la carne y el vivir sin más sentido. 

Umbral de atención, por ti, sin mí, los días como son y ser es un umbral.

Fibras, nervios, sinapsis y latidos y el horizonte allí, como un deseo, como una cuerda firme, hilo a hilo trenzada.

Umbral triple mortal, sin dios y sin destino, como una inmensidad de pequeños fragmentos. 

Umbral como otra cuerda, floja como los vientos, como una loca meciendo imprecisiones.

Umbral de fortaleza, de punto muerto y tercer día. Umbral de confianza, de bicho raro y derecho al deber de dejar hueco, un espacio sin huellas, un ya nada me importa, como una piedra que luego será arena.


lola lópez-cózar